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Sabemos que es necesario realizar ejercicio físico siempre, cuando conocemos a alguien que no se mueve o se mueve poco, probablemente le aconsejamos cambiar esos hábitos para tener una vida saludable.

El ejercicio mental es igualmente necesario, para nuestro cerebro ese ejercicio es la estimulación cognitiva.

Los primeros años de nuestra vida -del mismo modo que nos movemos para explorar el mundo- estamos siendo estimulados cognitivamente por todo lo que sucede en nuestro entorno y no paramos de aprender desde conceptos hasta procedimientos, nuestro cerebro está activo y somos esponjas que absorbemos información.

Pero al igual que el resto del cuerpo, el cerebro también envejece, a veces incluso enferma y por unas u otras causas puede ver muy reducida su actividad. Realizar estimulación cognitiva es una buena idea para resistir el desgaste que supone el paso del tiempo y además potenciar nuestras capacidades o estimular aquellas en las que estemos más limitados.

¿Cuándo? Cuanto antes mejor, hoy con cincuenta años y en base a lo que la neurociencia indica sobre la plasticidad del cerebro le hubiera dicho a la adolescente que fui: aprende al menos un idioma, lee y estudia más, a ser posible aprende a tocar un instrumento musical y hazte aficionada a algún deporte o baile, vive en una ciudad diferente a “la de siempre” alguna vez y practica algún tipo de relajación/meditación.

Bien es verdad que la adolescente y joven que fui estaba aprendiendo también de otras muchas cosas que tienen igual importancia, especialmente acerca de la vida social.

En cualquier caso esas recomendaciones siguen valiendo para mí misma y para cualquiera que me consulte sobre ello. Así a la pregunta ¿qué puedo hacer para cuidar mi cerebro y mantenerlo en forma? respondo: Estimúlalo, cuántas más y más variadas capacidades ejercites mejor.

Para llevar a cabo esa estimulación de forma óptima sería aconsejable conocer cuáles son esas capacidades, cuáles son nuestras fortalezas y cuáles nuestras debilidades, una parte de ese conocimiento lo poseemos por haber vivido siempre con nosotros mismos, otra parte podríamos descubrirla si nos sometiéramos a evaluación neuropsicológica.

Una vez realizada esa evaluación y en función de los objetivos que nos planteemos trazaremos un plan a medida de  estimulación cognitiva de algunas o todas las capacidades mentales.

Pongamos un ejemplo, Marcelina es una señora de 70 años que vive sola y mantiene su autonomía funcional. Recientemente le han diagnosticado Deterioro Cognitivo Leve, no tiene problemas de memoria, pero desde su juventud ha tenido dificultades de concentración y ahora llaman la atención sus dificultades al hablar: le cuesta mucho encontrar las palabras que quiere decir.

La propuesta de estimulación “a medida” para Marcelina sería

  • que mantenga una vida social activa (eso estimula su expresión verbal y no verbal),
  • que continúe participando en las actividades que viene realizando en el Centro Municipal de su distrito (lo que además de estimular su comunicación estimula su capacidad de aprendizaje),
  • que siga realizando de manera autónoma las actividades básicas e instrumentales de la vida diaria (preservando su autonomía funcional),
  • que realice ejercicio físico y actividades como yoga suave, meditación o relajación para estimular su capacidad de concentración y disminuir sus dificultades atencionales que le hacen tener muchos despistes,
  • y que acuda a terapia de estimulación cognitiva para ejercitar las funciones que están conservadas con el fin de mantenerlas y las que están más afectadas para ralentizar el deterioro, en su caso entre las primeras estaría la memoria y entre las segundas el lenguaje y la capacidad de concentración.

Así que, ese es el objetivo de la estimulación cognitiva: que realices ejercicio cerebral, cuanto antes, como quieras hacerlo (con un preparador externo que te entrene sabiendo lo que necesita ser entrenado o por tu cuenta) y basándote en lo que sabes de ti mismo o pidiendo que te evalúe un profesional (neuropsicólogo) para conocer mejor tus fortalezas y debilidades cognitivas y tener de ese modo un plan de acción orientado específicamente a tus necesidades y objetivos.

Graciela Otero Fernández

Psicóloga Colegiada Nº M-27621

Neuropsicóloga

Especializada en Evaluación y Estimulación Cognitiva del Adulto

www.institutohollingworth.com